El Senado de la República nombró su Sala de Comparecencias como “Elena Poniatowska Amor” durante una ceremonia solemne que reunió a legisladores, familiares y figuras culturales en el recinto de Paseo de la Reforma. La presidenta Laura Itzel Castillo Juárez y la senadora Beatriz Mojica Morga impulsaron la iniciativa desde octubre, con aprobación unánime del Pleno el 9 de diciembre, para reconocer la trayectoria de la autora nacida en París en 1932. En el acto, Poniatowska, de 93 años, develó la placa conmemorativa junto a Castillo, mientras su hijo Felipe Haro y nietos Tomás, Cristóbal y Lucas Hagerman presenciaron el momento que inmortaliza su legado periodístico.
Poniatowska agradeció el gesto con palabras sencillas y cargadas de cariño, al describir el honor como “la condensación de una vida de 93 años vivida feliz en un jardín pequeño de Chimalistac, al lado de luchadores sociales como ferrocarrileros y costureras”. Castillo Juárez resaltó que la homenajeada “ha marcado generaciones con su escritura y compromiso social”, y enfatizó que el espacio recordará “el peso de las palabras y la responsabilidad de escuchar a los demás”. Mojica Morga añadió que las obras de Poniatowska “son ventanas a vidas en la memoria colectiva”, y honran su entrega a la justicia, el respeto por las voces populares y el acompañamiento a causas de izquierda, como las de Demetrio Vallejo o Rosario Ibarra de Piedra.
El tributo subrayó títulos emblemáticos como “La noche de Tlatelolco”, que denuncia la represión de 1968, “Hasta no verte, Jesús mío”, sobre la soldadera Josefina Bórquez, y “Tinisima”, biografía de Tina Modotti, galardonados con premios Cervantes y Rómulo Gallegos. Escritoras invitadas leyeron fragmentos de sus libros, y la poeta Gela Manzano recitó pasajes de “Querido Diego, te abraza Quiela”, evocando la intimidad de su pluma al servicio de marginados, mujeres y víctimas de injusticias. Con este nombramiento, el Senado integra a Poniatowska en su historia institucional, junto a reconocimientos previos como la Medalla Belisario Domínguez en 2023, y perpetúa su rol como cronista que transforma indignación en denuncia colectiva.
