Especialistas consultados por Animal Político subrayan que las Fuerzas Armadas mexicanas enfrentan restricciones significativas en armamento, capacidad defensiva e infraestructura. Estas limitaciones obligan a priorizar operaciones internas, como las realizadas en regiones conflictivas, en detrimento de la vigilancia fronteriza. Además, la cooperación con Estados Unidos minimiza riesgos como aranceles, aunque persisten presiones por extradiciones vinculadas al crimen organizado.
La Constitución mexicana, a través de artículos como el 89 fracción VI, asigna al presidente el mando de las Fuerzas Armadas para seguridad interior y defensa exterior. Sin embargo, expertos como Daira Aguilar y David Saucedo coinciden en que tales carencias reducen el margen de respuesta ante intervenciones extranjeras. Por ello, reformas recientes buscan blindar la soberanía al prohibir acciones de agencias externas sin consentimiento gubernamental.
Analistas recomiendan fortalecer la política interior para contrarrestar riesgos y amenazas a la estabilidad nacional. De esta forma, México mantiene una relación cooperativa con vecinos, pero sin subordinación. En consecuencia, las operaciones de vigilancia, como las navales reportadas, reflejan esfuerzos continuos pese a las restricciones presupuestales y estratégicas.

