Un total de 1.6 millones de niñas, niños y adolescentes en México sufrieron alguna forma de abuso o explotación sexual facilitada por la tecnología durante un año, según el informe Disrupting Harm in Mexico, elaborado por ECPAT International, INTERPOL y UNICEF Innocenti. Esta cifra representa el 13 por ciento de la población usuaria de internet entre 12 y 17 años. Las plataformas de Meta concentraron la mayoría de los casos, con Facebook en el 52 por ciento y WhatsApp en el 45 por ciento, seguidas por Instagram y TikTok.
La exposición no deseada a imágenes de carácter sexual constituyó la forma más frecuente, reportada por el 7 por ciento de los jóvenes encuestados, mientras que el 47 por ciento de las víctimas experimentó al menos dos modalidades distintas de abuso. En el 64 por ciento de los casos las víctimas conocían previamente a la persona agresora, con un 29 por ciento de amistades, un 19 por ciento de parejas sentimentales y un 16 por ciento de familiares. Además, el 39 por ciento de los primeros contactos presenciales ocurrió en el ámbito escolar, y especialistas advirtieron sobre el uso de videojuegos como Roblox, Fortnite y FIFA para establecer vínculos.
Las consecuencias en la salud mental resultaron graves, con 15 veces más probabilidades de autolesión y 12 veces más riesgo de pensamientos o conductas suicidas entre las víctimas. Sin embargo, el 32 por ciento no compartió lo ocurrido con nadie, principalmente por vergüenza, y menos del 1 por ciento de los casos llegó a las autoridades, debido al desconocimiento de procedimientos, amenazas y percepción de poca gravedad. El estudio también identificó vacíos legales, como la ausencia de tipificación explícita de la extorsión sexual contra menores a nivel federal y la falta de obligaciones específicas para las plataformas digitales.
