Datos preliminares del satélite NISAR, resultado de la colaboración entre la NASA y la ISRO, revelan que amplias zonas de la Ciudad de México experimentan hundimientos de hasta más de 1.25 centímetros por mes, con puntos que superaron los 2 centímetros mensuales entre octubre de 2025 y enero de 2026. Los mapas de calor generados a partir de mediciones de radar de apertura sintética destacan áreas de subsidencia intensa en tonos azul oscuro, en contraste con zonas más estables. Estos movimientos, aunque sutiles en periodos cortos, acumulan daños estructurales en infraestructura urbana a lo largo de décadas.
La sobreexplotación del acuífero y la compactación del antiguo lecho lacustre explican el fenómeno en una metrópoli de cerca de 20 millones de habitantes. El problema se documentó desde 1925 y alcanzó tasas de hasta 35 centímetros anuales en algunas zonas durante las décadas de 1990 y 2000, lo que afecta al Metro, edificios y redes de servicios. El NISAR, equipado con uno de los radares más potentes en órbita y un reflector de 12 metros, permite monitoreo preciso independientemente de nubes o vegetación.
Expertos de la misión, como Craig Ferguson y David Bekaert, destacaron que estas observaciones validan las capacidades del satélite para detectar subsidencia en entornos complejos. El análisis también identifica puntos emblemáticos como el Aeropuerto Internacional Benito Juárez y el Ángel de la Independencia, cuyo basamento ha requerido adiciones por el descenso gradual del terreno. Los datos preliminares abren la puerta a un seguimiento global más detallado de deformaciones terrestres.

