La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su firme rechazo a la propuesta estadounidense de gravar las remesas, calificándola como inconstitucional por implicar una doble tributación para los mexicanos que ya pagan impuestos en Estados Unidos. En respuesta, el gobierno mexicano ha iniciado diálogos con legisladores estadounidenses a través del secretario de Relaciones Exteriores y el embajador de México en ese país, con el objetivo de detener esta medida que impactaría a millones de familias mexicanas dependientes de estos recursos.
Además, Sheinbaum destacó que el gravamen no solo afectaría a México, sino también a países como India y otras naciones de América Latina que reciben remesas desde Estados Unidos. En este sentido, México busca coordinarse con representantes de estas naciones para presentar un frente común ante el Congreso estadounidense y argumentar la inviabilidad de la propuesta. La presidenta subrayó que el Senado mexicano ya manifestó su oposición y se contempla la creación de una comisión legislativa para reforzar las negociaciones con legisladores de Estados Unidos.
Por último, Sheinbaum anunció que este viernes se darán a conocer más detalles sobre las acciones que México emprenderá para contrarrestar esta iniciativa. La estrategia incluye medidas diplomáticas y multilaterales que refuercen la postura mexicana y protejan los intereses de las familias que dependen de las remesas, un pilar económico para muchas comunidades en el país.

