La Cámara de Diputados avaló una reforma constitucional que obliga al Senado a ratificar los nombramientos de altos mandos de la Guardia Nacional propuestos por el Ejecutivo, con 348 votos a favor y 98 en contra. Esta medida corrige omisiones en la reforma de septiembre de 2024 que transfirió la institución a la Secretaría de la Defensa Nacional. El dictamen se enviará a los congresos locales para su ratificación en al menos 17 entidades.
Morena, sus aliados y Movimiento Ciudadano impulsaron la iniciativa, la cual modifica los artículos 76 y 78 de la Constitución para incluir la supervisión legislativa sobre coroneles y jefes superiores de la Guardia Nacional. La votación ocurrió en lo general y particular, sin modificaciones al texto original, y busca armonizar el marco legal con la estructura militarizada de la institución. La oposición, liderada por el PAN, rechazó el proyecto por considerar que legitima la militarización sin fortalecer contrapesos reales.
El contexto de esta aprobación radica en la necesidad de subsanar lagunas legislativas derivadas de la reforma previa, que omitió mecanismos de control civil sobre los mandos de la Guardia Nacional. Diputados panistas como Noemí Luna argumentaron que la medida no resuelve daños institucionales ni promueve rendición de cuentas efectiva. Claudia Ruiz Massieu, de Movimiento Ciudadano, advirtió que el aval implica respaldar la constitucionalización de la seguridad pública bajo mando militar, pese a la apariencia de supervisión parlamentaria.
