El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, responsabilizó a los expresidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto por la escalada de violencia en el estado, al resaltar el fracaso de sus políticas securitarias. En contraste, defendió el Plan Michoacán impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, el cual integra recursos multisectoriales y seguimiento quincenal para garantizar su ejecución efectiva. Las declaraciones surgieron durante una presentación pública donde enfatizó la diferencia radical con intervenciones pasadas.
Ramírez Bedolla inició su intervención con una crítica directa a la declaración de guerra contra el narcotráfico lanzada por Calderón en 2006, la cual generó resultados negativos en Michoacán durante su sexenio. En tanto que, bajo Peña Nieto, el gobierno federal reaccionó de manera tardía ante la crisis estatal durante la Cumbre de Davos en 2014, en medio de la promoción de la reforma energética. Además de anunciar miles de millones de pesos que nunca materializaron en el terreno, Peña Nieto designó a un comisionado con poderes extraordinarios, conocido como «virrey», cuya gestión derivó en una catástrofe según el testimonio del gobernador.
Por otro lado, el Plan Michoacán representa una acción inmediata y sensible, según Ramírez Bedolla, con más de 20 reuniones ya sostenidas junto a sectores sociales para su diseño inclusivo. Este esquema incorpora recursos federales, estatales y de empresas privadas, bajo una coordinación plena con el Gobierno Federal. Finalmente, la presidenta Sheinbaum supervisará su avance cada 15 días, con el fin de aterrizar compromisos puntuales y lograr resultados distintos a los precedentes.

