Comunidades indígenas yoreme-mayo, pescadores y el colectivo Aquí No incrementan su oposición a la construcción de una planta de amoniaco en la bahía de Ohuira, en Topolobampo, Sinaloa. La obra, propiedad de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), filial de la suizo-alemana Proman AG y financiada en parte por el banco alemán KfW, registra avances con la llegada reciente de equipo pesado. Los opositores advierten que el proyecto representa el inicio de un megaecocidio en un sitio Ramsar que alberga miles de especies marinas.
La planta produciría 2,200 toneladas diarias de amoniaco, utilizaría agua marina y descargaría 2,000 metros cúbicos de agua caliente por hora, lo que elevaría la temperatura del cuerpo acuático en tres grados centígrados. Según el colectivo, esto pondría en riesgo a delfines, tiburones, ballenas, tortugas y aves, además de afectar a unas 4,000 familias de pescadores que dependen del ecosistema. Las comunidades exigen la suspensión del proyecto y el cese del financiamiento alemán, al tiempo que mantienen un plantón permanente para bloquear más descargas de materiales.
Autorizaciones ambientales del proyecto datan de 2014 y se ampliaron en 2018, aunque un amparo las frenó temporalmente por falta de consulta indígena adecuada. Consultas posteriores concluyeron con votos divididos, y tribunales declararon infundados recursos contra el proceso en 2024 y 2025. La Semarnat y Profepa indican que supervisan el cumplimiento normativo, mientras la empresa sostiene que la instalación reducirá la dependencia de importaciones de fertilizantes y beneficiará al sector agrícola. Más de un millón de firmas en plataformas digitales respaldan la demanda de cancelación.

