La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) elevó este jueves su proyección de crecimiento para la región en 2025 al 2.4%, dos décimas más que en agosto, gracias a un entorno internacional menos adverso, con tasas de interés a la baja y un comercio global más estable. Sin embargo, el organismo de la ONU, con sede en Santiago de Chile, advierte que este ajuste no resuelve el problema estructural: América Latina sigue atrapada en un ciclo de bajo crecimiento, con un promedio anual de apenas 1.6% entre 2017 y 2026. En este escenario, México destaca como la economía con el menor dinamismo, con un crecimiento previsto de solo 0.6%, revisado al alza desde el 0.3%, pero aún por debajo de Bolivia (1%) y las islas del Caribe (1.9%), excluyendo el auge petrolero de Guyana. La caída en la inversión y una menor llegada de remesas son factores clave detrás de este rezago en la región más desigual del mundo.
Por otro lado, el panorama regional muestra contrastes marcados. Venezuela lidera con un crecimiento proyectado del 6%, seguida por Paraguay (4.5%) y Argentina (4.3%), impulsadas por recuperaciones postcrisis y exportaciones de commodities. Les siguen Panamá (4.1%), Costa Rica (3.8%) y Guatemala (3.7%), mientras que Perú (3.2%), Nicaragua (3.1%) y Ecuador (3%) se mantienen en la media. Brasil y Colombia comparten un 2.5%, y Chile alcanza un 2.6%. Para 2026, la Cepal mantiene su estimación regional en 2.3%, sin cambios significativos. Ante este estancamiento, el organismo insiste en la necesidad de una transformación productiva acelerada: diversificar economías, impulsar la productividad y generar empleos de calidad mediante mayor inversión pública y alianzas estratégicas. Solo así, subraya, la región podrá superar la trampa del bajo crecimiento y avanzar hacia un desarrollo inclusivo que beneficie a sus 670 millones de habitantes.
