Ocho dirigencias estatales del PRD rechazan alianzas con PRI y PAN, tras perder el registro nacional en 2024, y abren la puerta a pactos con Morena rumbo a las elecciones de 2027. Este bloque, formado por líderes de Ciudad de México, Michoacán, Guerrero, Morelos, Zacatecas, Oaxaca, Hidalgo y Tlaxcala, busca reposicionar al partido como fuerza de izquierda progresista. La decisión surge de críticas a coaliciones previas que diluyeron su identidad ideológica.
Dirigentes como Octavio Ocampo, de Michoacán, argumentan que las uniones con la derecha beneficiaron al PAN y erosionaron la base perredista, por lo que el bloque prioriza coincidencias con Morena sin sumisión. Evodio Velázquez, en Guerrero, califica esas alianzas como antinaturales y promueve nuevos liderazgos territoriales para romper con la dirigencia nacional. Rocío Melchor, de Oaxaca, aclara que los pactos futuros respetarán la autonomía del PRD, mientras Néstor Santacruz, en Zacatecas, descarta acuerdos con la derecha pese a excepciones locales contra gobiernos morenistas.
Los cinco estados restantes —Aguascalientes, Baja California, Sonora, Estado de México y Tabasco— optaron por no adherirse al acuerdo, con algunos explorando coaliciones con PAN o PRI para candidaturas en 2027. En Tabasco, el dirigente Rafael Acosta León impulsa una gran alianza opositora que incluye a MC y organizaciones sociales contra Morena. El bloque mayoritario, no obstante, evalúa recuperar el registro nacional mediante esta reorientación ideológica y territorial.
