Padres de familia encabezaron la segunda marcha de la Generación Z por Paseo de la Reforma con destino al Zócalo capitalino, donde exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum cesar en la deslegitimación de las protestas juveniles. Una participante, madre de jóvenes entre 20 y 27 años, rechazó poner a sus hijos como “carne de cañón” ante posibles represiones policiales similares a las del 68, al tiempo que criticó el abandono educativo y la amenaza de datos biométricos para intimidar a los asistentes.
Con pancartas y consignas pacíficas, los manifestantes destacaron su inversión de 30 años en la formación de sus hijos para un país seguro que hoy ven secuestrado por la violencia. La movilización transcurrió con baja participación en comparación con la anterior, pues policía encapsuló a los contingentes para evitar cruces con el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana.
Padres enfatizaron que no son políticos ni buscan dinero, sino un futuro digno para la juventud ante desapariciones y extorsiones en todo el territorio nacional. Desde Tijuana hasta Quintana Roo, familias expresaron angustia por la vida cotidiana marcada por el miedo, al exigir al gobierno trabajar en lugar de minimizar los movimientos ciudadanos.

