Millones de católicos en México acuden este 18 de febrero a las iglesias para recibir la imposición de la ceniza en la frente durante la misa, un signo de humildad y arrepentimiento que recuerda la frase “polvo eres y en polvo te convertirás” o “conviértete y cree en el Evangelio”.
La ceniza proviene de la quema de las palmas bendecidas del Domingo de Ramos anterior, y este día obliga al ayuno y a la abstinencia de carne para los mayores de 18 años hasta los 59, con abstinencia desde los 14.
Las parroquias de todo el país registran alta asistencia, ya que el rito abre formalmente la Cuaresma en el calendario litúrgico católico.
La Cuaresma dura exactamente 40 días, sin contar los domingos, desde el Miércoles de Ceniza del 18 de febrero hasta antes del Triduo Pascual, con el Domingo de Ramos el 29 de marzo.
En México, los fieles observan ayuno estricto los viernes, con abstinencia de carne roja, lo que impulsa el consumo de platillos tradicionales como bacalao, tortitas de camarón, sopa de lentejas o capirotada.
Las comunidades participan en misas diarias, viacrucis y obras de caridad, prácticas que refuerzan la penitencia, la oración y la limosna como pilares del periodo. Esta vivencia combina devoción universal con costumbres culinarias y familiares arraigadas en la cultura nacional.
Las procesiones y rezos preparatorios intensifican hacia la Semana Santa, donde se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
En todo el territorio mexicano, desde las grandes catedrales hasta las capillas rurales, la feligresía mantiene activa la tradición litúrgica mediante el Vía Crucis y actos de solidaridad. De esta forma, la Cuaresma fortalece la identidad religiosa católica predominante sin alterar su esencia penitencial y de conversión.
