México se consolida como una potencia en la producción de alimentos al registrar 289.8 millones de toneladas agropecuarias y pesqueras en 2025, con un valor superior a 1.59 billones de pesos, lo que lo ubica en el noveno lugar mundial en producción total, el décimo en cultivos agrícolas y el decimocuarto exportador global. Sin embargo, esta capacidad productiva no garantiza la nutrición adecuada para la población, ya que factores como la pobreza laboral, que afecta a 36 millones de personas, y el alza en los precios de la canasta básica impiden el acceso equitativo a alimentos de calidad.
Uno de cada tres hogares mexicanos enfrenta inseguridad alimentaria, lo que obliga a consumir productos altos en energía, azúcar, sal y grasa, en detrimento de frutas y verduras frescas. Además, el desperdicio de 34 por ciento de la producción nacional genera pérdidas económicas superiores a 400 mil millones de pesos anuales y agrava el problema, pese a que recuperar la mitad de estos alimentos podría eliminar el hambre en el país.
La doble carga de malnutrición persiste con 13.1 por ciento de retraso en el crecimiento infantil y siete por ciento de sobrepeso en menores de cinco años, mientras que solo 14 por ciento de bebés recibe lactancia materna exclusiva. La Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible, aprobada en 2024, busca regular el derecho a una alimentación nutritiva, pero su implementación requiere monitoreo para superar las desigualdades estructurales.

