México enfrenta una de sus realidades más dolorosas: 394,645 personas desaparecidas y no localizadas en el país, de acuerdo con el informe presentado este día en la conferencia matutina del Gobierno federal.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el subsecretario de Derechos Humanos, Félix Arturo Medina Padilla; y la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa Franco, expusieron el estado actual de la estrategia nacional de búsqueda.
En este contexto, la presidenta fue clara: se redoblan los esfuerzos del Estado y se mantiene una mesa de diálogo permanente con las madres buscadoras, reconociendo que la deuda con ellas sigue vigente y que la prioridad es encontrar a sus seres queridos.
El informe no solo presenta cifras, también exhibe el tamaño del desafío institucional: un país que durante décadas acumuló registros sin metodología clara y que hoy intenta reconstruir la verdad con herramientas científicas, coordinación interinstitucional y voluntad política.
Desglose de la realidad:
Del total nacional:
•132,534 personas continúan desaparecidas (34%)
•262,111 han sido localizadas (66%)
De las personas localizadas:
•240,211 con vida (92%)
•21,900 sin vida (8%)
El diagnóstico también revela fallas estructurales:
•46,742 casos con datos insuficientes (36%), lo que ha impedido avanzar en su búsqueda
•43,128 registros sin actividad (33%)
Y un dato clave que redefine la estrategia:
•40,308 personas presentan movimientos o registros posteriores a su desaparición, lo que abre nuevas líneas de investigación para su localización
En cuanto al origen de los casos:
•250,717 registros no están vinculados a un delito (96%)
•11,394 sí presentan indicios delictivos (4%)
Hoy el Estado mexicano busca cambiar la narrativa: pasar de registros desordenados a identidades claras, de cifras acumuladas a resultados concretos.
Porque detrás de cada número hay un nombre, una familia… y una historia que sigue esperando justicia.
Graciela Bravata

