La presidenta Claudia Sheinbaum calificó como un buen acuerdo el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 con Estados Unidos. Este esquema minimiza la afectación a los agricultores del norte del país, al utilizar aguas de otras cuencas para resarcir el adeudo. Además, todos los gobernadores involucrados consensuaron la medida, la cual evita extracciones directas que perjudiquen la producción local.
El pacto mantiene un fundamento legal con precedentes históricos, y forma parte de las negociaciones transparentes con Washington. Por ello, el gobierno publicó el acuerdo y promueve inversiones en riego eficiente, así como en sustitución de cultivos de alto consumo hídrico. De esta forma, se aumenta la productividad agrícola en el norte.
Sheinbaum destacó la reactivación de un proyecto antiguo para conducir agua tratada de Nuevo León hacia Tamaulipas con fines de riego. Esta infraestructura, que iniciará el próximo año, garantizará el abastecimiento independiente de las lluvias. Así, Tamaulipas, el estado más impactado por el uso del río Bravo, recibirá apoyo adicional.

