Tras más de dos semanas detenidos en el centro migratorio de Everglades, en Florida, Estados Unidos, los hermanos mexicanos Carlos Martín González-Meza y Óscar Alejandro González-Meza fueron liberados y regresaron a México sin enfrentar cargos, confirmó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) este domingo 27 de julio.
Ambos contaban con estatus legal para permanecer en territorio estadounidense; sin embargo, fueron arrestados tras una infracción de tránsito menor y trasladados a un centro migratorio señalado por múltiples organizaciones por sus condiciones infrahumanas y su ubicación hostil en medio del humedal subtropical, a unos 60 kilómetros de Miami.
Carlos fue detenido el 7 de julio durante unas vacaciones en Estados Unidos, tras el fallecimiento de su madre. Aunque portaba una visa de turista vigente, una patrulla de caminos de Florida activó un hold migratorio, mecanismo que permite retener personas para revisión por parte de las autoridades migratorias, lo que derivó en su arresto.
Su hermano Óscar Alejandro, residente legal en Estados Unidos y casado con una ciudadana estadounidense, fue detenido poco después y llevado junto a Carlos al centro migratorio conocido informalmente como “Alligator Alcatraz”, por su aislamiento y entorno plagado de caimanes y serpientes.
Desde el primer momento, la familia González emprendió acciones para exigir la liberación de ambos. Su padre, Martín González, viajó desde México hasta Florida, pero no se le permitió visitarlos ni recibir información oficial sobre su situación jurídica.
El consulado mexicano en Orlando, encabezado por Juan Sabines Guerrero, activó los protocolos de asistencia consular, aunque al inicio también se le negó el contacto con los detenidos, debido a que no se les había asignado un número de caso formal, obstaculizando su defensa legal.
La detención de los hermanos provocó indignación pública y un amplio rechazo tanto en México como en Estados Unidos. El Congreso mexicano exigió su liberación y el cierre definitivo del centro de detención Everglades, denunciado por albergar condiciones degradantes, aislamiento forzado y ausencia de supervisión legal adecuada.
Aunque la Cancillería mexicana reportó que durante una visita consular no se detectaron signos de hacinamiento, diversas organizaciones civiles y legisladores estadounidenses aseguran que el centro fue deliberadamente construido en una zona remota para dificultar el acceso de abogados, familiares y defensores de derechos humanos.
El caso se enmarca en un clima de endurecimiento migratorio en Estados Unidos. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció el despliegue de la Guardia Nacional como “jueces migratorios” para acelerar deportaciones desde Everglades. Días antes, el expresidente Donald Trump visitó el centro de detención, donde celebró públicamente su operación como parte de su política de “mano dura” contra migrantes.
Roberto Velasco Álvarez, jefe de la Unidad para América del Norte de la SRE, confirmó que la liberación se logró tras diálogos con autoridades locales y federales de EE.UU. “Ambos están ya en nuestro país sin cargos y con sus documentos vigentes. Reconocemos la ardua labor de los consulados en Orlando y Miami, así como del Programa de Asesorías Legales Externas y AILA”, escribió en su cuenta oficial de X.
Por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y del canciller Juan Ramón de la Fuente, el gobierno de México ha anunciado un seguimiento permanente a los casos de connacionales detenidos en Everglades.
“Se realizarán visitas diarias para brindar asistencia consular y legal. No vamos a permitir detenciones ilegales, repatriaciones arbitrarias ni violaciones a la dignidad humana”, declaró Velasco Álvarez.
Actualmente, al menos 14 mexicanos permanecen detenidos en ese centro migratorio, según confirmó la presidenta Sheinbaum el pasado 22 de julio.
