La canasta básica alimentaria y no alimentaria registró en febrero un costo de cuatro mil 877.87 pesos por persona en el ámbito urbano, lo que representó un incremento anual de 4.5 por ciento, equivalente a 211.22 pesos más que en el mismo mes del año anterior. En el ámbito rural, el monto se ubicó en tres mil 494.95 pesos, con un alza anual de 4.6 por ciento y un aumento de 154.74 pesos. Estos incrementos superaron la inflación general anual, que se situó en 4.02 por ciento durante el mismo periodo.
Los rubros que más contribuyeron al encarecimiento anual incluyeron alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, con un aumento de 7.2 por ciento, además de productos como el jitomate, que subió 60.2 por ciento, y el bistec de res, con un alza de 14.2 por ciento. En comparación con enero de 2026, cuando la canasta urbana costaba cuatro mil 843.11 pesos, se observó un incremento mensual que presionó aún más las líneas de pobreza por ingresos. El Inegi destacó que estos datos provienen de la actualización de las líneas de pobreza, basadas en el Índice Nacional de Precios al Consumidor.
Tanto en zonas urbanas como rurales, la variación anual de la canasta alimentaria y no alimentaria aceleró respecto al mes previo y superó en 0.5 y 0.6 puntos porcentuales, respectivamente, la inflación general. Los cambios mensuales en las líneas de pobreza por ingresos mostraron alzas de 0.7 por ciento en el ámbito urbano y 0.8 por ciento en el rural, impulsados principalmente por el comportamiento de los alimentos básicos y otros bienes esenciales.
