La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) adquirió más de 500 millones de pesos en diésel robado de la empresa Ecocarburante SA de CV, vinculada a una red de huachicol, durante la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), según un reportaje de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
La investigación señala que esta compañía comparte socios, apoderados y representantes con otras sociedades relacionadas con actividades ilícitas, incluyendo vínculos con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Ecocarburante, junto con Impulsora de Productos Sustentables y Mefra Fletes, formaba parte de una red que operaba en el suministro de combustible. La primera obtuvo dos contratos con Sedena para proveer diésel al AIFA, a pesar de incumplimientos contractuales previos. Además, Eric Daniel Zamora Delgadillo, copropietario de Ecocarburante, fue señalado por lavado de dinero y vinculado a Agrícola Boreal, empresa sancionada por la OFAC de Estados Unidos por crímenes financieros y narcotráfico.
Documentos clonados hallados en un decomiso de huachicol en Matamoros también apuntan a Ecocarburante como destino del combustible robado.Por otro lado, la investigación conecta esta red con José Isabel Murguía Santiago, hermano del exalcalde de Teuchitlán, José Ascensión Murguía Santiago, preso por su presunta participación en un campo de reclutamiento del CJNG en el rancho Izaguirre. Mefra Fletes, donde José Isabel era socio y administrador, está implicada en dos de los mayores decomisos de huachicol en Tamaulipas y Baja California, según la Fiscalía General de la República (FGR).
Asimismo, Impulsora de Productos Sustentables, que actuaba como intermediario con Pemex para Interjet, mantenía deudas millonarias con Ecocarburante.La revelación de estos vínculos pone en entredicho los controles de Sedena en la selección de proveedores durante la construcción del AIFA, un proyecto insignia del gobierno federal. MCCI destaca que las empresas involucradas importaban combustible de multinacionales como Vitol, Valero y Gunvor, lo que evidencia la complejidad de la red de huachicol que operaba en el país.
