Por: Aylin Paredes
El regreso a clases de 2025 traerá no solo el encarecimiento tradicional de útiles y uniformes, sino también un aumento significativo en el costo del lunch escolar, especialmente en el sándwich, considerado ya un lujo para muchas familias. Factores como las condiciones climáticas adversas, aranceles y tensiones comerciales globales han impulsado un alza anual del 13.08 por ciento en el precio del jamón, ingrediente esencial del emparedado, cuyo kilo puede alcanzar hasta 450 pesos, particularmente en la pechuga de pavo. Este incremento, junto con el costo de otros insumos como pan, mayonesa, queso y aguacate, obliga a muchas madres y padres a replantear las opciones alimenticias de sus hijos.
Los analistas explican que la volatilidad en los mercados internacionales ha obligado a las empresas productoras de cárnicos a subir precios entre 5 por ciento y 8 por ciento, además de optar por presentaciones más pequeñas para mantener accesibilidad. Este panorama ha generado que algunas familias sustituyan el sándwich por alternativas más económicas, como tortas de huevo con frijoles o incluso rebanadas de pizza en escuelas privadas, para ajustarse al presupuesto. Aunado a esto, la inflación en productos pecuarios —que representan cerca del 20 por ciento en el subíndice inflacionario— no se había visto en doble dígito desde la pandemia, impactando también en alimentos procesados y productos lácteos.
No obstante, algunos productos como frutas y verduras han mostrado una tendencia a la baja en su inflación anual, lo que podría brindar un respiro al gasto en alimentación escolar. Sin embargo, la dificultad de consumo efectivo de estos alimentos se refleja en que varios niños regresan con su lonchera casi intacta. Mientras tanto, el aumento en el precio del jamón también encarece platillos fuera de casa, como el club sándwich en cafeterías, evidenciando un impacto generalizado en la alimentación diaria relacionada con el regreso a clases.
