Claudia Sheinbaum, presidenta de México, defendió la inminente reforma electoral con énfasis en la opinión pública que demanda cambios en el sistema de representación proporcional. Los 200 diputados plurinominales, electos por listas cerradas de partidos en lugar de voto directo, generan un gasto excesivo para el erario, según encuestas que revelan rechazo ciudadano generalizado hacia esta figura. La mandataria subrayó que la propuesta surge de la ciudadanía y busca eficiencia presupuestal, sin eliminar la representación de minorías políticas en el Congreso de la Unión.
La iniciativa mantiene intacta la independencia del Instituto Nacional Electoral (INE), incluyendo el control del padrón y la lista nominal, para preservar elecciones transparentes, universales y libres. Sheinbaum rechazó cualquier subordinación del organismo a la Secretaría de Gobernación, con firmeza en su declaración de que el INE debe permanecer autónomo en la organización de comicios. Este enfoque equilibra la austeridad fiscal con la integridad democrática, al tiempo que se ajusta el modelo de plurinominales hacia mecanismos más territoriales y vinculados al electorado.
El debate sobre la reforma, parte de los 100 compromisos presidenciales, avanzará con un grupo de trabajo en septiembre, sin impacto en las elecciones de 2027. La propuesta responde a críticas opositoras que la tildan de autoritaria, pero Sheinbaum insistió en que fortalece el vínculo entre legisladores y pueblos mediante campañas directas en distritos. Así, el gobierno busca alinear el sistema electoral con principios de equidad y contención de recursos públicos.
