Samara Martínez, periodista de 30 años con insuficiencia renal crónica y lupus, impulsa desde Chihuahua la Ley Trasciende, una iniciativa ciudadana que busca legalizar la eutanasia en México. Diagnosticada a los 16 años, enfrenta un deterioro progresivo que requiere diálisis diaria de 10 horas, lo que la motivó a abogar por el derecho a una muerte digna. Su petición en Change.org suma más de 57 mil firmas, reflejando un amplio apoyo social.
La Ley Trasciende propone reconocer el derecho a decidir sobre el final de la vida, garantizar una muerte sin sufrimiento y ofrecer acompañamiento médico y ético. En México, la eutanasia activa está prohibida por el artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud, que impone sanciones penales. A diferencia de la voluntad anticipada, que permite rechazar tratamientos prolongadores de vida, la eutanasia implica un acto deliberado para evitar el dolor irreversible.
Pese a acercamientos con legisladores de Movimiento Ciudadano y el PRI, la propuesta aún no llega al Congreso de la Unión. La discusión enfrenta resistencias políticas y religiosas, aunque países como Colombia y Ecuador han despenalizado la eutanasia. Martínez insiste en que su iniciativa no promueve la muerte, sino dignificar la vida hasta el último momento para pacientes terminales.

