La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) lanzó el Programa Nacional de Tecnificación de Riego para optimizar el uso del agua en la agricultura y reducir el desperdicio, que actualmente alcanza el 50 por ciento del recurso hídrico empleado en el sector. Con una inversión de 60 mil millones de pesos, el programa prevé tecnificar más de 200 mil hectáreas en 2025, mediante el revestimiento de canales, instalación de compuertas, automatización de riego y modernización de infraestructura. El secretario Julio Berdegue destacó que el agua, considerada un derecho humano y un asunto de seguridad nacional, requiere un uso eficiente para garantizar la producción de alimentos y fortalecer la soberanía alimentaria.
El programa se implementará en distritos estratégicos con apoyo técnico, capacitación para productores y nuevas prácticas agrícolas que maximicen cada gota de agua. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) respalda la iniciativa, habiendo regularizado el 75 por ciento de las concesiones hídricas en ocho meses para frenar la extracción irregular. Gustavo Figueroa Cuevas, director del Organismo de Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico, señaló que estas acciones beneficiarán a productores y comunidades, promoviendo el bienestar y la seguridad alimentaria. La Sader también impulsa el Plan Hídrico Nacional, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, que destinará 20 mil millones de pesos a proyectos hídricos, incluyendo la tecnificación de distritos de riego en el norte del país.
Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional, subrayó la importancia de la agricultura como pilar de la economía y la seguridad alimentaria, mientras que Berdegue resaltó la necesidad de aumentar la productividad agrícola, que ha crecido a tasas modestas frente a competidores internacionales. La iniciativa se alinea con esfuerzos previos, como el sistema digital Irrimodel, que ahorra hasta 40 por ciento de agua en cultivos de maíz y sorgo, y la promoción de cultivos de bajo consumo hídrico en estados como Chihuahua y Sonora. Estas acciones responden a la crisis hídrica y el cambio climático, que intensifican la sequía en México.

