Por: Aylin Paredes
Estados Unidos prepara la posible imposición de un arancel del 20.91 por ciento al tomate mexicano a partir del 14 de julio, si se concreta la cancelación del acuerdo de suspensión que desde 2019 facilita su exportación. El Departamento de Comercio de ese país anunció en abril su intención de dar por terminado dicho pacto, lo que ha encendido las alertas en el sector agrícola mexicano, según información del Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA).
La medida podría reducir las exportaciones hasta en un 25 por ciento, afectando los precios de campo y poniendo en riesgo más de 100 mil empleos directos e indirectos en México. Ante este escenario, el GCMA plantea alternativas como una negociación parcial para mantener condiciones preferenciales, como cuotas específicas o acuerdos temporales, que mitigarían el impacto económico, aunque incrementarían costos logísticos.
La opción ideal, según expertos, sería renovar el acuerdo antes de su vencimiento para garantizar la continuidad del comercio y la competitividad del tomate mexicano en el mercado estadounidense, su principal destino.
Juan Carlos Anaya, director general del GCMA, advirtió que este arancel “distorsionaría el comercio bilateral” y contravendría los principios del T-MEC y la OMC. Subrayó que el tomate, producto perecedero y de primera necesidad, es clave para millones de hogares en Estados Unidos.
Una interrupción en su flujo comercial no solo impactaría a productores mexicanos, sino también a importadores, minoristas y consumidores estadounidenses, quienes enfrentarían alzas de precios y menor disponibilidad. Por ello, el GCMA urge al diálogo bilateral para evitar medidas proteccionistas y preservar la certidumbre en el sector.

