A dos años de los huracanes Otis y John, la reconstrucción de Acapulco avanza con un enfoque claro: revitalizar la zona turística. En la Costera Miguel Alemán, las obras no cesan: se rehabilitan banquetas, se construyen pozos radiales y se moderniza el Malecón, donde el MarinaBus, un transporte marítimo que conecta el Zócalo con Puerto Marqués, ya realiza pruebas. El plan «Acapulco se transforma contigo», impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum y ejecutado por Fonatur, destina cerca de 8 mil millones de pesos a infraestructura turística, incluyendo calles, alumbrado público y tratamiento de agua. Sin embargo, estas obras, como la rehabilitación del Jardín del Puerto y los pozos en Aguacaliente, no han sido consultadas con la población local, generando críticas por su exclusión.
Mientras tanto, en colonias como Ciudad Renacimiento, las carencias persisten. Calles polvorientas, drenajes colapsados y la ausencia de agua potable son el día a día. La unidad deportiva Jorge Campos, dañada por Otis, sigue sin reparaciones, y la violencia no da tregua. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2020, más de la mitad de los 779 mil habitantes de Acapulco vivía en pobreza, con 126 mil en pobreza extrema. Las promesas de reconstrucción no llegan a estas zonas, donde los servicios básicos y la seguridad son demandas urgentes.
Por su parte, expertos como Manuel Ruz Vargas, de la Universidad Autónoma de Guerrero, advierten que el plan es cortoplacista y fomenta la dependencia al turismo, ignorando la diversificación económica. La opacidad en la ejecución y la falta de vínculo con planes municipales agravan la exclusión social. Mientras el MarinaBus cobra 30 pesos por trayecto, inaccesible para muchos, y el Jardín del Puerto prioriza comercios sobre áreas verdes, las comunidades marginadas siguen sin agua ni infraestructura básica. La reconstrucción, lejos de unir a Acapulco, profundiza la brecha entre la zona turística y las colonias olvidadas.

