Por Félix Villalobos
Decenas de familias indígenas de ocho comunidades en los municipios de Moris y Uruachi, Chihuahua, abandonaron sus hogares debido a la violencia desatada por el grupo criminal ‘Los Salazar’, en disputa con ‘La Línea’, vinculada al cártel de Juárez. Los enfrentamientos, que incluyeron el uso de drones con explosivos, obligaron a los habitantes a buscar refugio tras sufrir despojos, torturas y asesinatos. Las comunidades afectadas, ubicadas en la Sierra Tarahumara, reportaron detonaciones continuas desde el 15 de junio en San José de la Trompa, según denuncias de los desplazados.
Las familias emitieron un mensaje urgente solicitando apoyo a las autoridades estatales y federales para garantizar su seguridad y facilitar su retorno. La incursión de ‘Los Salazar’ también provocó incendios forestales en Moris, tras el desmantelamiento de narcolaboratorios por parte de las autoridades. En Uruachi, un patrullaje localizó 65 artefactos explosivos adaptados para drones, evidenciando la intensidad del conflicto. Protección Civil acudió a la zona para brindar asistencia a los afectados, quienes denuncian la falta de respuesta efectiva.
El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, confirmó las acciones criminales en la región, pero las autoridades no han implementado medidas suficientes para frenar el desplazamiento forzado. Organizaciones civiles, como la Consultoría Técnica Comunitaria, han exigido atención inmediata y la creación de corredores humanitarios para proteger a las víctimas, en su mayoría indígenas rarámuri y ódami, que enfrentan la pérdida de sus tierras y medios de subsistencia.

