Por: Aylin Paredes
Una investigación encubierta de Mercy for Animals reveló condiciones de maltrato animal y violaciones ambientales en dos megagranjas porcícolas mexicanas que abastecen a grandes distribuidoras.
Las granjas señaladas, San Gerardo en Yucatán y Grupo Porcícola y Ganadero Mi Rancho de Grupo Fogysa, muestran prácticas que contradicen los estándares de bienestar animal y sanidad. Videos e imágenes documentaron cerdos hacinados, heridos, enfermos y en corrales insalubres, además de cadáveres dentro de las instalaciones y filtraciones de desechos que contaminan el suelo.
En Santa María Chi, Mérida, donde opera San Gerardo, las comunidades han denunciado por años los daños ambientales causados por la granja, enfrentando incluso persecución judicial, según Artículo 19. Un dictamen de la Secretaría de Medio Ambiente de 2023 confirmó que la porcicultura intensiva en Yucatán contamina aguas subterráneas con nitratos, fósforo y E. coli, debido a un suelo poroso que facilita filtraciones. Sofía Morín, de Mercy for Animals, destacó que Grupo Fogysa tiene una concesión de 600 mil metros cúbicos de agua, lo que agrava el impacto ambiental.
Por su parte, Kekén, proveedora de San Gerardo y filial del Grupo Kuo, negó que la granja sea de su propiedad, asegurando que sus aparceros cumplen con estándares de bienestar animal certificados por Cloverleaf Animal Welfare. Sin embargo, las evidencias muestran jaulas de gestación que limitan el movimiento de las cerdas, práctica que podría violar leyes de protección animal.
Morín subrayó la inteligencia de los cerdos y cuestionó el trato que reciben, instando a reconsiderar su uso como recursos.La investigación pone en el centro del debate las prácticas de la industria porcícola en México, donde el equilibrio entre producción, sostenibilidad y ética enfrenta cuestionamientos. Las denuncias de Mercy for Animals buscan visibilizar estas problemáticas y exigir cambios en el sector.

