México enfrenta un nuevo requisito para mantener sus exportaciones agropecuarias hacia la Unión Europea (UE), tras ser clasificado como país de “riesgo estándar” bajo el Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés). A partir del 30 de diciembre de 2025, las grandes empresas exportadoras mexicanas deberán demostrar que productos como café, cacao, aceite de palma, caucho y madera no provienen de áreas deforestadas ni han causado cambios de uso de suelo de forestal a agrícola. Las pequeñas empresas tendrán hasta el 30 de junio de 2026 para adaptarse, según informó la Comisión Europea.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), junto con las secretarías de Economía, Medio Ambiente y Relaciones Exteriores, anunció medidas para garantizar el cumplimiento de esta normativa sin interrumpir el flujo comercial. En 2024, México exportó a la UE café por 140 mil 514 dólares, cacao por 95 mil 157 dólares, aceite de palma por 492 mil dólares, caucho por 22 mil 339 dólares y madera por tres mil 606 dólares, según datos de la Secretaría de Economía. Estos sectores, clave para la economía nacional, deberán implementar sistemas de trazabilidad que certifiquen la ausencia de deforestación en su cadena de producción.
Para cumplir con el EUDR, Sader estableció convenios con las principales industrias implicadas, como las de aguacate, agave, palma de aceite y ganadería. Estos acuerdos buscan asegurar que el 100 por ciento de la producción exportada cumpla con los estándares europeos, preservando Áreas Naturales Protegidas y evitando la conversión de bosques a tierras agrícolas. Además, el gobierno mexicano inició consultas con productores y exportadores para facilitar la transición y abrió un diálogo técnico con la Comisión Europea para coordinar esfuerzos y compartir avances en la materia.
La clasificación de México como “riesgo estándar” excluye al país de la lista de “alto riesgo” publicada por la Comisión Europea, lo que implica un nivel intermedio de escrutinio. Sin embargo, la trazabilidad exigida representa un desafío logístico y económico para los exportadores, quienes deberán implementar sistemas de monitoreo robustos. En 2021, México registró una tasa de deforestación de 167 mil 811 hectáreas, una reducción del 25.94 por ciento respecto a 2019, según el Sistema Satelital de Monitoreo Forestal (SAMOF). No obstante, la conversión de tierras forestales a praderas (76.61 por ciento) y cultivos (20.30 por ciento) sigue siendo un obstáculo para cumplir con las exigencias europeas.
El gobierno mexicano destacó que estas medidas no interrumpirán las exportaciones, sino que fortalecerán la sostenibilidad de los sectores agropecuarios. Programas como Sembrando Vida y el Pago por Servicios Ambientales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) apoyan la restauración de un millón de hectáreas y la incorporación de 2.5 millones de hectáreas al manejo forestal comunitario, lo que podría facilitar el cumplimiento del EUDR.
La UE, por su parte, subrayó que el reglamento busca combatir la deforestación importada, un problema que afecta la biodiversidad global. México, con 138.7 millones de hectáreas forestales, perdió 4.38 millones de hectáreas entre 2001 y 2021, equivalente a la superficie de Yucatán, según Conafor. Este contexto refuerza la importancia de las medidas adoptadas para mantener el acceso al mercado europeo, que representa un destino clave para los productos mexicanos.

