El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, solicitó al Gobierno Federal reconsiderar la construcción del acueducto Presa Solís-León, que extraería 120 millones de metros cúbicos anuales de agua de la cuenca Lerma-Chapala, según el Plan Nacional Hídrico 2024-2030. La obra, que ya inició con un tramo de 10 kilómetros, podría reducir los aportes al Lago de Chapala, fuente vital para el 60 por ciento del Área Metropolitana de Guadalajara. Lemus destacó que en los últimos 20 años, la presa ha registrado 15 desfogues hacia el lago, esenciales para su mantenimiento. La falta de consulta previa con Jalisco genera preocupación entre autoridades y expertos.
El proyecto, con una inversión de 15 mil millones de pesos, contempla una tubería de 140 a 200 kilómetros para abastecer a León, Celaya, Irapuato, Salamanca y Silao, en Guanajuato. Especialistas como Arturo Gleason, de la Universidad de Guadalajara, advierten que la extracción de 3.8 metros cúbicos por segundo podría limitar el flujo hacia Chapala, agravando su crisis hídrica, especialmente en sequías. El sistema actual de medición, considerado deficiente, dificulta evaluar el impacto exacto. Las autoridades jaliscienses exigen transparencia y una mesa de diálogo para revisar los acuerdos de distribución de la cuenca.
Alejandro Aguirre, presidente municipal de Chapala, subrayó que el lago debe tratarse como un ecosistema que requiere restauración, no solo como un punto de extracción. El senador Francisco Ramírez Acuña respaldó esta postura y pidió cumplir el Convenio de Coordinación de la cuenca Lerma-Chapala de 2004. La preocupación crece por la contaminación del lago y la urbanización descontrolada en su ribera, que afectan su sostenibilidad. Jalisco busca alternativas para proteger el lago mientras garantiza el abasto de agua.
