Autoridades estadounidenses incautaron 500 armas de fuego y 31 mil cartuchos de munición destinados al tráfico ilegal hacia México, en un operativo que desmanteló una red de contrabando en la frontera. Los responsables, un padre y su hijo de nacionalidad mexicana, ocultaron el cargamento en compartimentos falsos de remolques comerciales. Esta acción, calificada como la mayor en la frontera suroeste, fortalece la colaboración bilateral contra el flujo de armamento a carteles.
Agentes del Departamento de Seguridad Nacional detectaron los vehículos sospechosos en el puerto de Laredo, Texas, durante inspecciones rutinarias de salida hacia México. Emilio Ramírez Cortés, de 48 años, y su hijo Edgar Ramírez Díaz enfrentan cargos por contrabando de armas, munición y accesorios en tribunales federales de Estados Unidos. La fiscal general Pamela Bondi enfatizó que esta decomiso interrumpe el suministro de violencia a organizaciones criminales transfronterizas.
El hallazgo surge en medio de un acuerdo reciente entre México y Estados Unidos para intensificar operativos contra el tráfico de armas, con herramientas como eTrace para rastreo balístico y la iniciativa Misión Cortafuegos. Investigaciones previas revelan que más de 300 rifles y pistolas formaban el núcleo del arsenal, suficiente para equipar a un grupo armado mediano. La presidenta Claudia Sheinbaum resaltó la soberanía en esta cooperación, que ya ha iniciado más de 125 indagatorias conjuntas.

