La informalidad laboral en México escaló a 55.4 por ciento de la población ocupada durante el tercer trimestre de 2025, su nivel más alto en años recientes, pese a una leve disminución en la tasa de desempleo, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este aumento, que representa un incremento de 0.8 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024, deja a 33 millones de trabajadores sin acceso a seguridad social ni protección laboral, lo que evidencia un deterioro en la calidad del empleo formal.
El crecimiento de la informalidad se explica principalmente por la expansión del sector informal, que sumó 833 mil personas y alcanzó 17.6 millones de trabajadores, equivalente a 29.5 por ciento de la población ocupada. A este grupo se suman 7.8 millones de personas que laboran para empresas, gobierno e instituciones sin cobertura de seguridad social, así como 5.6 millones en el sector agropecuario y 2.1 millones en el trabajo doméstico remunerado. En conjunto, estos segmentos registraron un aumento de 466 mil trabajadores informales en comparación con el tercer trimestre del año anterior. Aunque la población ocupada total creció marginalmente hasta 59.5 millones de personas, este avance casi nulo contrasta con la dinámica de trimestres previos y subraya la escasa generación de empleos con protección social.
Oaxaca se sitúa a la cabeza de la informalidad laboral con 80.1 por ciento de sus trabajadores en esta condición, seguido por Guerrero, con 77.2 por ciento, y Chiapas, con 77 por ciento. En el extremo opuesto, estados del norte como Coahuila (33.3 por ciento), Nuevo León (34.2 por ciento) y Chihuahua (36.5 por ciento) presentan los niveles más bajos. La disparidad entre géneros es mínima, con 55.9 por ciento de las mujeres ocupadas y 55 por ciento de los hombres en condiciones de informalidad. Mientras la tasa de desocupación se redujo ligeramente a 2.9 por ciento, la preponderancia de la informalidad plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del mercado laboral, al dejar a una mayoría de la fuerza de trabajo expuesta a mayores vulnerabilidades económicas y carencias en servicios de salud y pensiones.
