Las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) mexicanas confrontaron en 2025 un panorama complejo marcado por incertidumbre global y factores internos como la transición política y cambios regulatorios. Según un análisis del marketplace de factoraje financiero Aklara, publicado el 26 de diciembre de 2025, los principales obstáculos incluyeron el acceso restringido al financiamiento tradicional, debido a altas tasas de interés y menor confianza de las instituciones bancarias. La Asociación de Emprendedores de México reportó que el 35% de los emprendedores enfrentó dificultades para obtener crédito, mientras datos del Banco de México confirmaron la dependencia de recursos propios.
Otros desafíos destacados abarcaron la incertidumbre política y regulatoria, que generó volatilidad por reformas como la judicial y la renegociación del T-MEC, ajustando a la baja pronósticos de crecimiento del PIB según el Banco Mundial. Las presiones de liquidez surgieron por ciclos de pago prolongados y desaceleración económica, afectando el flujo de caja en sectores como logística, alimentos y servicios. Además, el incremento en la carga fiscal, con medidas como retenciones del 10.5% en plataformas digitales, elevó costos operativos para más de un millón de PyMEs en e-commerce.
Finalmente, la digitalización representó un reto operativo y financiero por inversiones iniciales en tecnología, capacitación y riesgos de ciberseguridad. Fuentes coincidentes, como estudios de Xepelin y reportes de expansión económica, corroboraron la persistencia de limitaciones en acceso a crédito y madurez financiera digital como barreras recurrentes para las PyMEs en México durante el año.

