Las mujeres en México enfrentan un mayor riesgo de pobreza al envejecer que los hombres debido a desigualdades acumuladas durante su trayectoria vital. La doctora Gabriela Luna Ruiz, del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, explicó que destinan la mayor parte de sus ingresos al cuidado, la alimentación y el hogar, lo cual posterga su salud, su consumo personal y su capacidad de ahorro.
Este patrón genera efectos acumulativos que se manifiestan en la vejez con menos ahorros, menor acceso a pensiones y mayor dependencia económica. Más de la mitad de las personas mayores de 60 años son mujeres, quienes viven en promedio entre 4.5 y 5.2 años más que los hombres; sin embargo, esta mayor longevidad no se traduce en mejores condiciones de vida. Alrededor del 37 por ciento de las mujeres en situación de pobreza conviven con ingresos insuficientes y carencias frecuentes en servicios básicos.
Más del 60 por ciento de las mujeres mayores de 60 años carece de acceso a seguridad social, mientras que entre el 20 y 25 por ciento no cuenta con ningún servicio de salud. Ante el avance del envejecimiento poblacional y el fin del bono demográfico en esta década, la especialista planteó la urgencia de políticas públicas integrales que incluyan inclusión financiera desde etapas tempranas, un sistema nacional de cuidados equitativo y un sistema de salud universal que reduzca gastos catastróficos.

