El Banco Mundial ajustó su pronóstico de crecimiento para el país en 2025 a solo 0.2%, una caída significativa desde el 1.3% estimado en enero. Ramírez destacó que esta revisión a la baja, respaldada por organismos multilaterales y bancos, refleja una combinación de riesgos internos y externos que frenan la actividad económica.
Entre los factores externos, el experto señaló las tensiones derivadas de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, con amenazas de aranceles y una renegociación incierta del T-MEC. Aunque descartó una ruptura inmediata del tratado, Ramírez advirtió que la postura agresiva de Trump genera incertidumbre en el comercio bilateral. Además, mencionó los esfuerzos del gobierno mexicano por reducir aranceles al acero, un proceso que requiere negociaciones complejas.
En el ámbito interno, Ramírez identificó como principales obstáculos la incertidumbre generada por las reformas constitucionales del denominado Plan C, especialmente la reforma al Poder Judicial y a los órganos autónomos, que han paralizado la inversión privada. A esto se suma la restricción fiscal que enfrenta el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, obligado a reducir el gasto tras un déficit fiscal elevado en 2024. “El gobierno no la tiene fácil”, subrayó el analista, al enfatizar los retos para contrarrestar las presiones externas y recuperar la confianza del sector privado.
Finalmente, Ramírez expresó preocupación por la lentitud en la implementación del Plan México, una iniciativa que busca atraer inversión privada, pero que aún carece de claridad en sus proyectos y condiciones.
Instó a acelerar su despliegue para reactivar la economía, debilitada por la falta de confianza tras las recientes reformas. En un contexto de retos crecientes, el gobierno mexicano enfrenta la tarea de equilibrar estabilidad interna y negociaciones internacionales para mitigar los riesgos económicos.
