El jaguar (Panthera onca) ha perdido más de la mitad de su distribución histórica en México debido a la expansión del desarrollo humano, la fragmentación del hábitat y el aislamiento de sus poblaciones. La obra El jaguar en México. Patrimonio ambiental y sociocultural, publicada por la Universidad Intercultural del Estado de México en colaboración con el IPN, CIIDI-Oaxaca y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, reúne trabajos de 44 especialistas. Esta compilación destaca que el felino presenta una de las diversidades genéticas más bajas en todo su rango de distribución y enfrenta amenazas adicionales como el tráfico de partes en la frontera sur, la cacería por ganaderos y la deforestación en estados como Veracruz e Hidalgo.
A pesar de la reducción territorial, esfuerzos de monitoreo y conservación persisten en regiones prioritarias como Guerrero, Oaxaca y la península de Yucatán, donde se concentran poblaciones importantes. El libro enfatiza la necesidad de restaurar hábitats y corredores ecológicos para garantizar la conectividad entre grupos aislados. Además, aborda la dimensión cultural del jaguar en comunidades originarias, así como su rol como especie sombrilla para la preservación de ecosistemas completos.
Censos nacionales recientes indican que la población de jaguares en México alcanzó 5 mil 326 ejemplares en 2024, lo que representa un incremento respecto a estimaciones previas, aunque la especie permanece en peligro de extinción según la NOM-059-SEMARNAT. La fragmentación continua del paisaje y los conflictos con actividades humanas limitan su recuperación plena. Especialistas coinciden en que se requieren estrategias coordinadas a largo plazo para revertir la tendencia de pérdida territorial y asegurar la viabilidad de las poblaciones remanentes.

