La presidenta Claudia Sheinbaum descartó que la explosión de un coche bomba en Coahuayana, Michoacán, representara un ataque contra el gobierno federal, y la vinculó directamente a la compleja situación de violencia que prevalece en la entidad. En su lugar, enfatizó que el incidente surgió de disputas entre grupos delictivos locales, sin connotaciones políticas o ideológicas. Por ello, urgió a la Fiscalía General de la República a esclarecer los hechos mediante peritajes exhaustivos, para evitar clasificaciones erróneas como terrorismo.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, precisó que la detonación obedeció a una pugna territorial entre facciones afines al Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos, enfocada en el control de rutas y actividades ilícitas en la zona. Confirmó, además, que el vehículo involucrado procedía de Colima, y que dos personas viajaban a bordo cuando ingresaron al municipio, se estacionaron frente a las instalaciones de la Policía Comunitaria y activaron los explosivos. De este modo, rechazó la hipótesis de un abandono previo del automóvil, lo que complica las dinámicas del suceso.
La Fiscalía estatal, a cargo de Carlos Torres Piña, presentó avances iniciales que no descartan ninguna línea de investigación, mientras la FGR asumió el caso para realizar nuevos análisis periciales en balística y genética. Entre las víctimas se cuentan tres elementos de la Policía Comunitaria y los dos ocupantes del vehículo, con un saldo de cinco fallecidos y doce heridos en total. Con esta coordinación interinstitucional, las autoridades buscan delimitar responsabilidades y fortalecer el Plan Michoacán por la Paz ante la persistente inseguridad regional.

