La Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación por delincuencia organizada tras la explosión de un automóvil frente a las instalaciones de la Policía Comunitaria en Coahuayana, Michoacán, que cobró cinco vidas y dejó 12 heridos. El incidente ocurrió sobre la calle Ignacio López Rayón, donde el vehículo ingresó desde Colima por la carretera federal 200 alrededor de las 8:30 horas y detonó a las 11:40, según peritajes preliminares. Tres víctimas fatales pertenecen a la Policía Comunitaria, mientras que las otras dos corresponden a ocupantes del auto, en una zona disputada por rutas de narcotráfico en la costa del Pacífico.
Autoridades federales descartaron el delito de terrorismo, que se mencionó inicialmente por atracción del caso a la Fiscalía Especializada en Investigación de Terrorismo, adscrita a la unidad de delincuencia organizada. La reclasificación surgió de la dinámica del ataque, vinculada a grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación, en confrontación con policías comunitarios liderados por Héctor Zepeda Navarrete. El Gabinete de Seguridad coordinó el despliegue de fuerzas estatales y federales para contener la violencia en el litoral michoacano, ruta clave para el tráfico de cocaína desde Sudamérica.
Quince peritos del Centro Federal Pericial Forense y once policías ministeriales de la Agencia de Investigación Criminal laboran en el sitio con especialidades en balística, explosivos y genética forense. La Fiscalía General de Justicia de Michoacán complementa las diligencias al localizar restos humanos y daños en inmuebles cercanos, mientras la Secretaría de Marina intensifica operativos marítimos. La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la reclasificación al enfatizar el enfoque en estructuras criminales, sin alterar el compromiso federal por esclarecer responsabilidades materiales e intelectuales.
