La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México y la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, identificó la especie durante un recorrido nocturno en el lago menor del Bosque de Chapultepec, donde observaron destellos luminosos de tres ejemplares que no coincidían con las 16 especies documentadas previamente en la capital. Análisis en la Colección Nacional de Insectos confirmaron su novedad, y registros históricos revelaron especímenes similares recolectados en Azcapotzalco desde 1955, lo que indica que el bosque representa su último refugio ante la expansión urbana. Este hallazgo eleva a 17 el número de especies conocidas en la zona metropolitana.
Un comité científico y cultural, formado por expertos en biodiversidad urbana y conservación, propone cinco nombres temporales para honrar a mujeres mexicanas destacadas, tales como Photinus irenemottsae por Irene Elena Motts Beal, Photinus cervantesae por Magdalena Cervantes Castañeda, Photinus malinalliae por Malinalli Tenepal, Photinus mariasabinae por María Sabina y Photinus rosariocastellanosae por Rosario Castellanos. La iniciativa «Mujeres mexicanas que nos iluminan: nombremos una nueva especie de luciérnaga» permite al público participar mediante votación en la plataforma https://plazapublica.cdmx.gob.mx/luciernaga, con el objetivo de integrar la ciencia y la cultura en la taxonomía. Treinta especialistas y doscientos estudiantes contribuyeron al BioBlitz de 24 horas que facilitó el descubrimiento.
Las luciérnagas del género Photinus desempeñan un rol clave en el control de artrópodos y caracoles, además de servir como bioindicadores de la contaminación lumínica en entornos urbanos, lo que subraya la importancia ecológica del Bosque de Chapultepec como reservorio de biodiversidad. Declarado área de valor ambiental en 2003, el parque recibió el reconocimiento como el mejor espacio urbano del mundo en 2019 por la Asociación World Urban Parks, pese a las presiones de la metrópolis circundante. El investigador Rodrigo Medellín, del Instituto de Ecología de la UNAM, enfatiza que este tipo de eventos científicos fortalece la conservación de especies endémicas en la capital.
