Con la llegada de Día de Muertos en 2025, la Ciudad de México se transforma en un mosaico de aromas dulces y texturas esponjosas, donde el pan de muerto emerge como protagonista indiscutible de las ofrendas y las mesas familiares. Esta tradición prehispánica, enriquecida con influencias coloniales, cobra vida en panaderías que fusionan lo clásico con toques contemporáneos, ofreciendo opciones para todos los paladares. Desde piezas tradicionales de masa madre hasta rellenos gourmet y cubiertas inspiradas en artesanías locales, las recomendaciones surgen de una selección diversa que abarca barrios emblemáticos como Polanco, Roma y Coyoacán. Así, mientras las familias preparan altares con calaveritas y cempasúchil, estos establecimientos garantizan frescura y calidad, con precios accesibles que van de los 48 a los 95 pesos por unidad, disponibles principalmente bajo pedido o en temporada limitada.
En el espectro tradicional, destacan nombres consolidados como Amado en Polanco, con su versión suave y equilibrada ideal para el ritual diario, o Pancracia en Roma, que incorpora cardamomo y jengibre para una sutileza alternativa. Para quienes buscan rellenos, Odette en Lomas de Chapultepec propone combinaciones virales como ferrero o crema de pepitas con cajeta, mientras Mignon Patisserie en Juárez innova con ganache de vainilla y lavanda, galardonada en ediciones previas. No menos atractivas son las cubiertas, donde Corque Voyage en Coyoacán deslumbra con un diseño de talavera poblana —reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural—, glaseado en vainilla y notas intensas de naranja, perfecto para adornar ofrendas a 70 pesos por pieza. Otras como Rulce en Roma Norte multiplican opciones con cremas de café o avellana, y Motín en Juárez ofrece variaciones diarias de naranja y chocolate. Estas propuestas no solo preservan la esencia del pan —esponjoso, dorado y con buena miga—, sino que adaptan sabores estacionales como calabaza o café de olla, invitando a una experiencia que une historia y creatividad en cada bocado.
De esta manera, la oferta 2025 en CDMX refleja la vitalidad de una urbe que reinventa sus costumbres sin perder raíces, fomentando el consumo local y la artesanía. Visitar estas panaderías no solo satisface antojos, sino que enriquece la celebración colectiva, recordándonos que el pan de muerto trasciende lo efímero para honrar a los ausentes con generosidad tangible.
