Michelle Cano Hernández, mujer transgénero de 34 años, denunció tortura, abuso físico y amenazas de muerte por parte de policías municipales de Naucalpan, Estado de México, tras intervenir en defensa de un joven agredido en la zona de El Toreo. Los hechos ocurrieron la madrugada del 26 de julio, cuando Cano y el joven fueron detenidos y trasladados a un paraje solitario cerca de la colonia San Pancho. Allí, según su testimonio, sufrió golpes, descargas eléctricas en los genitales y cortes con navaja, mientras los agentes la insultaban con comentarios transfóbicos, negando su identidad de género. La víctima grabó un video difundido en redes sociales para visibilizar la agresión.
Cano relató que los policías la obligaron a grabar una confesión falsa, acusando al joven detenido de violación, bajo amenazas de muerte contra ella y su familia. Los agentes, según la denuncia, afirmaron saber dónde vivía y cuántos hijos tenía, advirtiendo represalias si hacía público el caso. Tras la agresión, Cano fue abandonada en el lugar, con lesiones visibles en el rostro y otras partes del cuerpo. El colectivo Mujeres Trans Libres Naucalpan exigió justicia y convocó a una manifestación pacífica frente al Parque Naucalli para demandar un alto a la violencia transfóbica.
La comunidad trans y colectivos aliados bloquearon el Periférico Norte y marcharon hacia el Palacio Municipal de Naucalpan para exigir castigo a los responsables. El gobierno municipal informó que una comisión especial atendió a los manifestantes y estableció una mesa de diálogo para acompañar a Cano en el proceso legal. Las autoridades correspondientes investigan los hechos, aunque ni el alcalde Isaac Montoya Márquez ni el titular de la Guardia Municipal, Daniel Vargas Castañeda, han emitido una postura oficial. Naucalpan, bajo alerta de género desde 2015, enfrenta críticas por la persistente violencia contra mujeres y personas trans.
