La presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que el aumento al impuesto sobre bebidas azucaradas, propuesto en el Paquete Económico 2026, persigue reducir el elevado consumo en México y no elevar la recaudación fiscal. Esta medida responde a la crisis de salud pública que azota al país, con epidemias de diabetes, hipertensión y obesidad infantil vinculadas al exceso de azúcares desde la niñez. México figura entre las naciones con mayor ingesta de refrescos a nivel mundial.
Sheinbaum subrayó que las bebidas azucaradas, conocidas como aguas frescas endulzadas, generan daños graves a la salud cuando se consumen en exceso, junto con alimentos ricos en grasas saturadas. La diabetes y la hipertensión exigen atención temprana, aunque factores genéticos influyen en algunos casos; sin embargo, el alto aporte de azúcares acelera estos padecimientos. Por ello, el gobierno prioriza intervenciones preventivas para mitigar riesgos en la población.
El Ejecutivo impulsó la prohibición de comida chatarra en escuelas y la inclusión de la materia de vida saludable en el currículo educativo. Además, el programa Vive Saludable, Vive Feliz, en colaboración con el IMSS, extiende seguimiento médico a primarias de todo el territorio nacional. Sheinbaum aclaró que el refresco admite consumo moderado, pero el énfasis recae en desincentivar el abuso para salvaguardar la salud colectiva.
