México reconoce que no ha cumplido con la entrega de mil 500 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos, según el tratado de 1944 que regula el uso compartido del río Bravo. La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) indica que México debe enviar 430 millones de metros cúbicos anuales a presas compartidas, pero la sequía sin precedentes en Chihuahua ha reducido los niveles de agua a menos del 14 por ciento de la capacidad de las presas, según el experto local Rafael Betance. La presión de legisladores de Texas ha llevado a advertencias de EE.UU. sobre posibles represalias, como retener agua del río Colorado.
La controversia ha generado tensiones bilaterales, especialmente tras los enfrentamientos de 2020 en La Boquilla, donde dos mexicanos murieron al intentar evitar el desvío de agua. México ha transferido solo 75 millones de metros cúbicos a la presa La Amistad, una fracción de la deuda acumulada. En Chihuahua, la escasez ha afectado a agricultores locales, quienes argumentan que no hay agua suficiente para cumplir con el tratado. En Texas, productores como Brian Jones, de cuarta generación, enfrentan pérdidas al no poder irrigar la mitad de sus cultivos durante los últimos tres años debido a la falta de agua.
Estados Unidos insiste en que México cumpla con sus obligaciones, mientras que el gobierno mexicano destaca las limitaciones impuestas por la sequía. La CILA continúa supervisando el reparto, pero la falta de lluvias y las temperaturas de hasta 42 grados celsius complican las negociaciones. El tratado estipula que EE.UU. entrega mil 850 millones de metros cúbicos del río Colorado a México, lo que aumenta la presión para resolver el conflicto. Las discusiones entre ambos países persisten sin un acuerdo claro para saldar la deuda hídrica.

