Familiares de personas desaparecidas y colectivos de búsqueda alertan sobre un patrón sistemático de privaciones de la libertad en la carretera antigua que conecta Jaral del Progreso con Valle de Santiago, zona cercana a la autopista. Desde mediados de 2025 documentan al menos 20 casos de jóvenes entre 16 y 20 años sustraídos en el mismo tramo, mientras que los adultos que los acompañan aparecen asesinados. Esta área, bautizada como “triángulo de las desapariciones”, concentra un perfil recurrente de víctimas adolescentes, lo que sugiere posibles reclutamientos forzados por grupos delictivos.
Una buscadora, que prefiere el anonimato por temor, afirma que alrededor de 20 casos comparten las mismas características y ocurren exactamente en ese punto geográfico. Las familias evitan denunciar ante las autoridades debido al miedo, lo que contribuye a la impunidad y permite que el fenómeno persista sin interrupción. Colectivos entregan pruebas documentales, fotografías, videos y testimonios para exigir que se reconozca el patrón delictivo y se refuercen medidas de seguridad en la vía.
Los denunciantes señalan omisiones estatales, como la insistencia oficial en que no existen o no funcionan cámaras de videovigilancia del C5 en la zona, pese a que registros de transparencia demuestran lo contrario. Exigen búsquedas inmediatas en cerros aledaños, donde podrían operar centros de adiestramiento criminal, así como mayor protección para las víctimas y sus familiares. Guanajuato registra altos índices de reclutamiento de adolescentes, según datos de organizaciones como la Red por los Derechos de la Infancia en México.

