La presidenta Claudia Sheinbaum destacó, durante la conmemoración del aniversario de la Expropiación Petrolera, la importancia de continuar con el fortalecimiento de la soberanía energética nacional. Recordó que, desde el periodo neoliberal iniciado con Carlos Salinas de Gortari, se impulsó el desmantelamiento de Pemex mediante su división en subsidiarias, lo cual rompió la coordinación vertical de la empresa estatal. Posteriormente, en las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, se acumuló una deuda de alrededor de 100 mil millones de dólares sin incrementos en la producción petrolera, sin construcción de nuevas refinerías ni rescate de la petroquímica.
La mandataria señaló que, pese al endeudamiento masivo, la producción de crudo disminuyó y las refinerías fueron abandonadas, mientras que se vendieron activos petroquímicos en medio de casos de corrupción. Enfatizó que la reforma energética de 2013 representó el golpe más fuerte contra Pemex, al abrir el sector a privados con la división de bloques en el Golfo de México. Sin embargo, la participación privada resultó limitada y no alcanzó volúmenes significativos, ya que los privados producen apenas entre 100 mil y 200 mil barriles diarios, frente a los aproximadamente 1.7 millones de Pemex en ese entonces.
Sheinbaum argumentó que estas políticas priorizaron intereses privados y extranjeros sobre la empresa pública, lo que llevó a la pérdida de soberanía energética. Afirmó que la mayoría de los países del mundo buscan producir su propio petróleo, gas o fuentes renovables para preservar la soberanía nacional, y subrayó que la pérdida de control sobre estos recursos equivale a una merma en la soberanía general del país.

