La organización Causa en Común documenta 521 masacres y 267 fosas clandestinas en Guanajuato desde 2009, con el crimen organizado como causa principal de esta violencia persistente. El estado acumula el mayor número de estos eventos en el país, pese a una reducción en homicidios dolosos durante 2025. Colectivos de búsqueda exhumaron más de mil 200 cuerpos en las fosas, lo que evidencia la magnitud de las desapariciones forzadas en la entidad.
Autoridades estatales atribuyen los ataques a disputas entre carteles como el de Santa Rosa de Lima y el Jalisco Nueva Generación, que controlan rutas de combustible y narcotráfico en municipios como Irapuato y Salamanca. En los primeros seis meses de 2025, Guanajuato registró 25 masacres, el doble que Guerrero, segundo lugar nacional en estos crímenes atroces. La Fiscalía General del Estado localizó 10 fosas adicionales en ese periodo, con hallazgos como los 16 cuerpos en Irapuato durante mayo.
Actualizaciones recientes confirman la continuidad de la crisis: el 1 de noviembre, una masacre en un centro de rehabilitación de Celaya dejó cinco muertos y 12 secuestrados. Dos días después, en Irapuato y León, agentes hallaron dos fosas con restos humanos en menos de 24 horas. Organizaciones civiles exigen mayor acceso a información forense para identificar víctimas y combatir la impunidad en el estado.
