Durante la noche del martes 11 y la madrugada de este miércoles, el cielo mexicano se tiñó de tonalidades rojizas, moradas y verdes debido a un fenómeno poco habitual: la aparición de auroras boreales visibles desde distintas regiones del país, entre ellas Zacatecas, Jalisco, Nuevo León, Chihuahua y la zona de La Rumorosa, Baja California.
De acuerdo con especialistas, el espectáculo fue consecuencia de una tormenta geomagnética severa (nivel G4) provocada por una eyección masiva de plasma solar que impactó el campo magnético terrestre. La intensidad del evento permitió que las luces, comúnmente visibles solo en latitudes polares, pudieran observarse en zonas mucho más al sur, abarcando incluso partes del norte de México y del sur de Europa.
Aunque el fenómeno asombró por su rareza y belleza, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtieron sobre posibles afectaciones tecnológicas, entre ellas interferencias en satélites, fallas en sistemas GPS, interrupciones en comunicaciones y sobrecargas en redes eléctricas.
Este tipo de tormentas solares, explican los expertos, ocurren cuando el Sol expulsa grandes cantidades de energía y partículas cargadas, las cuales, al interactuar con la magnetosfera terrestre, dan lugar a las auroras y a diversos efectos sobre los sistemas tecnológicos globales.
