El precio promedio de la canasta básica alimentaria de 44 productos alcanzó dos mil 121.59 pesos en mayo, con un incremento mensual de 15.14 pesos, según el monitoreo de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) en todo el país. La inflación alimentaria anual se ubicó en 8.29 por ciento, casi el doble de la general que el Inegi reportó en 4.45 por ciento. Este fenómeno afecta con mayor intensidad a la población rural y presiona directamente el gasto de cerca de 15 millones de hogares, equivalentes al 40 por ciento del total nacional.
Entre los artículos con mayores alzas destacaron el chile poblano, con 15.47 por ciento, y la papa, con 13.22 por ciento, seguidos de sal de mesa, pasta para sopa y papel higiénico. Por entidad, Sonora registró la variación más alta en precios con 5.78 por ciento, mientras que la canasta resultó más cara en el Estado de México, con dos mil 450 pesos. La Anpec advirtió que la persistente inflación alimentaria, el bajo crecimiento económico y la revisión negativa de la perspectiva por S&P Global Ratings configuran un escenario de estanflación que erosiona el consumo popular.
Según el Inegi, una persona requiere alrededor de dos mil 600 pesos mensuales para cubrir su alimentación básica, lo que implica más de 10 mil 400 pesos para una familia promedio de cuatro integrantes. Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec, cuestionó la reciente baja en la tasa de interés del Banco de México ante la brecha entre inflación general y alimentaria. De esta forma, decenas de miles de hogares enfrentan dificultades crecientes para garantizar una dieta suficiente y de calidad.

