Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó pérdidas por 43 mil 329 millones de pesos en el primer trimestre de 2025, un retroceso frente a la ganancia de 4 mil 683 millones de pesos del mismo periodo en 2024, según su informe financiero presentado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). La deuda total de la empresa creció 3.8 por ciento respecto al cierre de 2024, alcanzando 2.05 billones de pesos, de los cuales 561 mil 781 millones corresponden a deuda de corto plazo, un aumento de 32.1 por ciento en tres meses. Este panorama, descrito como una “bomba financiera” por analistas, refleja un deterioro que amenaza la sostenibilidad de la petrolera estatal.
El informe de Pemex detalla que los resultados negativos derivan de un incremento en el costo de ventas, deterioro de activos fijos y pérdidas cambiarias, exacerbadas por la depreciación del peso. La producción de crudo también cayó, situándose en 1.365 millones de barriles diarios en enero de 2025, 12 por ciento menos que el año anterior, debido al declive natural de campos como Maloob y Zaap, según datos operativos de la empresa. A pesar de recibir 80 mil millones de pesos del gobierno federal, equivalente al 59 por ciento del apoyo presupuestal aprobado para 2025, la petrolera consumió la mitad de estos recursos en tres meses, informó Rodrigo Mariscal Paredes, jefe de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda.
La deuda con proveedores, otro punto crítico, se redujo 20 por ciento al pasar de 505 mil 989 millones de pesos en diciembre de 2024 a 404 mil 407 millones en marzo de 2025, según Juan Carlos Aguilar López, director corporativo de Planeación de Pemex. Sin embargo, persisten adeudos significativos que han generado protestas en estados dependientes de la petrolera, como Tabasco y Veracruz. La empresa implementó medidas de austeridad, como racionar luz, agua y papelería, para mitigar el impacto financiero, pero analistas advierten que estas acciones son insuficientes.
El Presupuesto de Egresos de la Federación 2025 asignó 136 mil millones de pesos para amortizaciones de deuda, y Pemex planea esquemas financieros mixtos con capital privado para aliviar la presión, según su director de Finanzas, Juan Carlos Carpio Fragoso. No obstante, la caída en la producción, que alcanzó su nivel más bajo en 46 años, y la dependencia de importaciones de gasolina, que cubren el 60 por ciento del consumo nacional, complican la recuperación. La calificación crediticia de Pemex, rebajada por Moody’s a B3 con perspectiva negativa en febrero de 2024, refleja el riesgo para las finanzas públicas mexicanas, ya que la deuda equivale al 5.6 por ciento del PIB estimado para 2024.
