Stephany Carmona Rojas, originaria de Ajalpan en Puebla, perdió la vida en el interior del 51 Batallón de la Guardia Nacional en Acapulco, Guerrero, donde servía como elemento desde hace meses. Sus padres confirmaron que la joven recibió dos impactos de bala en la cabeza, según evidencias preliminares de la escena del crimen. La versión oficial de la institución apunta a un incidente accidental durante una sesión de entrenamiento con armas, pero la familia la desmiente con testimonios directos de compañeros.
Compañeras de la militar revelaron que Stephany había presentado denuncias formales por acoso sexual y laboral contra varios superiores en el mismo batallón, incluyendo amenazas de represalias si continuaba con las quejas. En mensajes compartidos por Messenger con una amiga cercana, la joven detalló el hostigamiento constante y el temor a ser arrestada por persistir en su reclamo. El presunto homicida, identificado como Yair Manuel “N”, segundo sargento de la corporación, permanece prófugo pese a órdenes internas de captura inmediata.
La familia de Stephany, respaldada por el Ayuntamiento de Ajalpan, demanda una investigación exhaustiva por parte de autoridades civiles y militares para esclarecer el feminicidio y evitar impunidad. Colectivos feministas impulsan la campaña #JusticiaParaStephany en redes sociales, mientras la Guardia Nacional guarda silencio oficial sobre el caso. Este suceso reaviva alertas sobre violencia de género en fuerzas armadas, donde Guerrero registra alta incidencia de feminicidios.
