Sicarios ejecutaron a tiros al alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo Magaña, la noche del 1 de noviembre de 2025, en el centro de la ciudad. El ataque ocurrió alrededor de las 20:30 horas, cuando Manzo circulaba en su vehículo por la avenida Constitución.
Según el fiscal estatal, Adrián López Esquivel, los agresores dispararon más de 50 balazos contra la camioneta oficial, dejando al munícipe sin vida en el lugar. Autoridades confirmaron la muerte por impacto de proyectiles en tórax y cabeza; un escolta resultó herido grave y se debate entre la vida y la muerte en un hospital local.
Manzo había alertado públicamente sobre riesgos a su integridad desde su campaña electoral en 2024. En una entrevista concedida en febrero de ese año, reveló haber recibido dos llamadas anónimas que lo amenazaban de muerte y advertían sobre un posible atentado contra su hijo. «No quiero ser un alcalde más asesinado», declaró entonces, al recordar la ola de violencia contra funcionarios en la región.
Fuentes oficiales corroboraron que la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán registró al menos tres reportes de amenazas contra él en los últimos seis meses, sin que se concretaran medidas de protección adicionales más allá de su equipo de resguardo habitual.
El homicidio eleva a 12 el número de alcaldes o exalcaldes ultimados en Michoacán desde 2021, en un contexto de disputas entre carteles por el control territorial en la zona citrícola de Uruapan. La Fiscalía General del Estado activó un operativo con elementos de la Guardia Nacional para rastrear a los responsables, basados en videos de vigilancia que captaron la fuga de dos vehículos usados en el ataque.
Hasta el momento, no se reportan detenciones, y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla prometió una investigación exhaustiva en conferencia de prensa esta mañana.
