Ipas Latinoamérica y el Caribe denuncia que el embarazo en niñas menores de 15 años representa una forma extrema de violencia de género y sexual en México, con seis mil 471 casos registrados en 2024 según el Sistema de Información sobre Nacimientos. Esta cifra refleja una reducción del 47 por ciento desde 12 mil 180 en 2015, pero la proporción se mantiene fija en 0.6 por ciento del total de embarazos durante una década, lo que evidencia la falta de avances estructurales. La mayoría de estos embarazos surge de violaciones cometidas por hombres adultos, familiares o conocidos, y no de decisiones autónomas de las menores.
En América Latina y el Caribe, más de 1.6 millones de niñas y adolescentes de 10 a 19 años se convierten en madres cada año, una cada 20 segundos, con una tasa de fecundidad adolescente de 50.6 nacimientos por mil en ese rango de edad, la segunda más alta a nivel global según el Fondo de Población de las Naciones Unidas. En México, el 80 por ciento de los embarazos en menores de 14 años vincula directamente a abuso sexual, a menudo por familiares cercanos, y genera traumas severos, abandono escolar y ciclos de pobreza. Además, la negación del aborto en casos de violación agrava esta violencia institucional, como advierte María Elena Collado, subdirectora de Gestión del Conocimiento de Ipas LAC.
La organización urge a los gobiernos garantizar educación sexual integral, acceso a anticonceptivos y servicios de aborto seguro, legal y gratuito como medidas de justicia reproductiva, en el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Aunque el aborto se despenalizó en varios estados desde 2007, persiste penalizado en entidades como Sonora y Tamaulipas, con órdenes judiciales restrictivas en Morelos y Durango. Feministas en ciudades como Ciudad de México y Guadalajara exigen al Estado prevenir maternidades forzadas y reparar daños mediante políticas efectivas contra la violencia machista.

